miércoles, 10 de diciembre de 2014

Sesión 3. Creación de atmósfera. El vagón


Actividad: Construye una narración breve, enfatizando la generaciónde ambientes o atmósferas.Utiliza alguno de los guiones propuestos.

El vagón

Espartaco Rosales

Después de tres intentos fallidos, la puerta del vagón anclado por diez minutos en la estación Pantitlán, se cerró finalmente. Ruth había visto el reloj justo antes de abordar: ocho treinta de la mañana. Una de las mujeres a su lado intentó desplazarse un poco más, separase de la persona que estaba a su lado o de la otra. El esfuerzo inútil era para crear su propio espacio, un universo milimétrico de confort.
            
 —¿Baja en la siguiente estación? —dijo a Ruth, sin que el metro se desplazara aun, una mujer mayor. Su tono era severo y firme. Sudaba copiosamente, pero no podía limpiarse, a pesar de que una de las gotas que se deslizaba sobre su frente estaba a punto de caer a alguna parte. El recorrido lento de la gota hizo que Ruth sonriera, sin motivo aparente. Antes de responder, alcanzó a ver uno cartel publicitario en el que una cadena televisiva anunciaba 24 horas de transmisión de los Juegos Olímpicos de Atenas, 2004. Sonrió otra vez.
            
 —No, señora. Voy más lejos —el tono amable de la respuesta la hizo darse cuenta de que se sentía feliz porque al fin tendría la oportunidad de verlo otra vez, de abrazarlo, de sentirlo cerca y de conversar, de agotar algún tema y pasar a otro. Estaba ante la posibilidad de tomar un café y disfrutarlo, de sentir ese tipo de placer que se había esfumado con su ausencia.
           
 A pesar del calor, de la imposibilidad de moverse casi para ningún lado, Ruth se sintió alegre, se percibió viva. Tenía tiempo suficiente. Entonces, cerró los ojos y empezó a recordar la última vez que vio a Julián. Apareció su sonrisa, sus buenas maneras. Surgió la nitidez de sus labios, la tormenta que le provocaban sus manos. Sintió el peso del encuentro, el regocijo de estar con alguien a quien podía amar sin ser juzgada, sin ser cuestionada, sin que nadie le dijera nada. Al abrir los ojos, se dio cuenta de que lo sentía era placer anticipado…

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